Historia de la Fundación Luis Muñoz Marín
La Fundación Luis Muñoz Marín fue creada en 1980 como organización educativa sin fines de lucro con el fin de ayudar a construir el porvenir de Puerto Rico, preservando y difundiendo los valores, filosofía y pensamientos de Luis Muñoz Marín y promoviendo su aplicación a la identificación y solución de los problemas principales del país.
El compromiso de la Fundación radica en los siguientes objetivos institucionales:
- Servir como entidad vital y activa que contribuya positivamente a la calidad de vida y valores de nuestra sociedad.
- Desarrollar proyectos educativos que fomenten y promuevan los valores, espíritu y visión de Luis Muñoz Marín.
- Preservar y hacer accesible el material de la Fundación como herramienta educativa y legado histórico al servicio de la comunidad puertorriqueña.
- Promulgar la obra de Muñoz mediante publicaciones, materiales audiovisuales, exhibiciones, foros y actividades especiales.
Para cumplir con estos objetivos, la Fundación ha establecido varios programas que reflejan su interés por mejorar la calidad de vida de la sociedad puertorriqueña, desde la conservación de su memoria histórica hasta la conservación del medio ambiente en Puerto Rico. Es así que encontramos el Programa del Archivo Histórico, el Programa del Parque Doña Inés y el Programa del Centro de Visitantes de la institución.
Ubicada en una finca de cuatro cuerdas en el corazón del área metropolitana de San Juan que constituyó la residencia privada de la familia Muñoz-Mendoza a partir de 1946, la Fundación se proyecta como un lugar para presentes y futuras generaciones, evocando los valores sencillos y humildes que caracterizaron la vida de Muñoz.
El ideal de vida de Luis Muñoz Marín y su generación se traduce en los sencillos detalles de una residencia familiar modesta y acogedora, en cuyos predios se encuentra enclavada la Fundación. Fue en este entorno donde don Luis vivió junto a su familia y produjo, con la ayuda de sus colaboradores, la agenda de modernización de Puerto Rico.
Este lugar trata de evitar toda barrera mental o física que impida a los puertorriqueños y a cualquier persona que puede venir del extranjero disfrutar de un lugar con tanta historia en sus archivos y en cada una de las cuatro cuerdas (poco más de una hectárea y media) que lo componen.
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